Hola amig@s. Como muchos me habéis escrito, cada uno preguntando por una cosa distinta (¿Qué tal las tortillas?, ¿qué tal tu nuevo primo-sobrino?, ¿qué tal la pedazo de tormenta del domingo?, ¿tu has visto mis calcetines de rayas?, (esta última pregunta creo que se equivocaron de dirección web))... pues paso a haceros un resumen de la semana pasada y del fin de semana.
Bueno, como muchos sabéis, la cosa estuvo calmada hasta el jueves que tenía la presentación de mi exposición. La hice en francés, sentado delante de 5 o 6 personas francesas, con mis diapositivas de powerpoint en inglés, de tal forma que cada vez que miraba a la pantalla, mi mente que pensaba en español hacía unos crugidos muy raros intentando explicar en francés lo que yo veía y leía en inglés. A los 10 minutos dejé de hablar para "leer" los 8 folios que había escrito en mi "francés de pueblo" y que tampoco servían de mucha ayuda, porque cuando leía no me acordaba de pasar a la siguiente diapositiva.... vamos.... fue la hora y media más larga de mi vida, con mi mente haciendo unos ruidos muy raros (pensar en un columpio oxidado) y los últimos 20 minutos me dí por vencido y directamente miraba a la pantalla y traducía del inglés al francés lo que veía (esto tampoco fue una buena idea).
Pero vamos, la cosa no salió tan mal, y el viernes teníamos una comida todos juntos en el laboratorio. Así que después de mi pedazo de charla me fuí para casa, me tomé una cervecita en el bar gallego-francés para calmar mi estado de animo y subí a casa dispuesto a preparar las dos mejores tortillas (con y sin cebolla, a elección) de mi vida.
Tras la primera tortilla (sin cebolla), viendo el estropicio en la cocina (¿os he contado que tengo una cocina de 2x2 metros en la que está absolutamente todo?, cocina, horno, nevera, congelador, pila, grifo, cajones, estantes y una mini-lavadora. Imaginar el espacio vital que deja eso para batir unos huevos) y viendo que eran las 10 de la noche dije: "bueno, la tortilla con cebolla para la semana que viene, que sino se acostumbran mal".
Y el viernes aparecí con mi tortilla de patatas sin cebolla, la cual causó un gran efecto (yo creo que ya es como el mito del caviar... a ti te dan caviar y dices: "exquisito, que huevas, que sabor", pues a los guiris con las tortillas les pasa lo mismo). Después de comer (2 horas de comida francesa, con sus quesos y sus todo...) pues claro, la gente no tenía ganas de currar (alguien propuso siesta) y el laboratorio se fue vaciando poco a poco sobre las 2 de la tarde (normal! empezamos a comer a las 12!!!).
Así que el viernes por la tarde me dediqué a hacer las compras habituales del "rodriguez" (patatas matutano para el futbol, cervezas, etc) y a pasear por el centro de la ciudad al atardecer.
El sábado tenía pensado acudir al hospital a visitar a mi nuevo primo-sobrino con un enorme ramo de flores y un peluche de esos que cuando los ves llegar parece que te van a comer... pero no pudo ser, asi que me dediqué a mañana de "mis lavores" (París pierde su romanticismo cuando todas las semanas tienes que ir a hacer la colada) y tarde de compra de regalos para los dos primitos (el que estaba como residente y el que acaba de llegar).
Yo quería salir de fiesta, dado el poco éxito del viernes noche, pero la falta de españoles (muchos de fin de semana en España) y mi escaso conocimiento de franceses me dejó más sólo que la una de nuevo, asi que me fuí a ver al Madrid en el bar super gallego de la muerte (aupa el Celta).
Y por fin, el domingo acudí presto y raudo, bajo la tormenta del siglo, a ver a mi primito. El tío es un Aparicio "Apagario" de verdad (pesó 4,050g al nacer) y está encantado con el peluche que le regalé (de hecho me dijo "gracias primo Raúl, eres el mejor primo del mundo", y eso para un niño de 3 días es todo un logro, jejeje).
Y os cuento lo de la tormenta del siglo porque me he informado, y parece ser que como París está a unos 200km del Atlántico, y no hay cadenas montañosas de por medio... diciembre es el mes de las tormentas de viento y agua por excelencia. Ayer yo viví una (y ella me vivió a mi, disfrutó conmigo y me dejó calado hasta los huesos al terminar) y espero no vivir más en lo que me queda de mes. Yo digo esto para ir previniendo a mi hermana ("ir previniendo", me suena fatal, ya no se si hablo bien castellano o no) que viene en dos semanas con la esperanza de visitar la ciudad, comprar algo de marca, y pasar una semana inolvidable... Pues amig@s... París es como Madrid, con el problema de que si entras a un bar y dices "jefe ponme un cortado" no te entiende ni dios. Aquí no hay magia, ni jorobados saltando desde torres de iglesias ni nada parecido (bueno un vecino mio tiene chepa, pero...).
Bueno, aún así, si a la ciudad le quitas los turistas y los franceses... es preciosa. Eso tengo que admitirlo... Ya nos gustaría en Guada tener un río como el Sena, que le da mucha vida al centro de la ciudad. (Bueno, y tener una torre Eiffel... bueno y una Notre-Dame... bueno, y un Sacré-coeur... bueno, y un "Molino Rojo" con todos sus accesorios...).
Pues nada chic@s. Aquí os dejo con una nueva semana que comienza. Os iré contando como va transcurriendo, pero ya os aviso que el sábado me traen una lavadora nueva (la vieja está rota) y que posiblemente (aunque no tengo noticias seguras) vengan a visitarme el fin de semana unos amigos de Alemania. Aquí eso del "puente" no se lleva mucho y yo tengo que currar hasta el viernes. A ver si me mandáis un poco de buenas vibraciones para pasar la semana!!!! BESOS