Hola amig@s. La tarde de ayer fue muy divertida, y hay muchas cosas que contar, pero como hoy es 6 de diciembre y en Alemania se celebra el Nikolaus (San Nicolás) lo primero es felicitar la fiesta (y que viva La Constitución). En el Nikolaus los niños tienen que escribir un cuento o una poesía sobre la Navidad y leerla delante de la familia. Si la poesía le gusta a San Nicolás, éste dejará un muñeco de chocolate en los zapatos del niño. (¿Os suena no? Christmas is in the air…).
Y dicho esto, paso a relataros lo que me sucedió ayer por la tarde noche. El concepto justo para explicarlo sería “reliarse”. Este “palabrejo” viene de mi amigo Hugo (Erasmus de Sevilla) que conocí hace unas semanas. No había vuelto a verle (está en la facultad donde yo trabajo) y ayer por la tarde al salir del curro me lo encontré con otros Erasmus españoles e italianos. Se iban todos para París a tomar algo en un bar al lado de mi casa que tiene la “happy hour” más barata de toda la ciudad. (Y que viva el distrito 15 también).
Así que me fui con ellos, convencido de tomar una cervecita y volver a casa a cenar y dormir, que hoy hay que mantener el tipo en el curro. Pero claro, como estos Erasmus viven en residencias universitarias en pueblos de París, no vienen a París solo para tomar una cervecita (aunque los Erasmus de hoy en día han cambiado mucho, ya os explicaré más tarde). Así que tenían el plan de acercarse a la pista de hielo de la plaza del ayuntamiento.
Ni corto ni perezoso me acerqué con ellos 1 hora antes de que cerraran (aunque yo patinar sobre hielo ni de coña, que luego los accidentes ocurren) para descubrir que 1 hora antes de cerrar la pista cierran la taquilla de venta de tickets (franceses, o los quieres o los odias). Así que decidimos tomar la última (10 de la noche y sin cenar) en un bar cercano que descubrí yo y que me enorgullezco de enseñar a todos los españoles (el segundo bar más barato de París, buena música y “happy hour” de 5 a 12 de la noche).
Y es aquí donde aparece el concepto “reliarse” Según Hugo esto significa cuando sales pensando que vas a tomar una cervecita y volver a casa a dormir y acabas corriendo en pos del último metro (1 y pico de la mañana) que te acerque a casa. Todo esto sin cenar y como digo yo, “retomando mis años de mozo Erasmus” en los que hablabas 3 idiomas mezclados al mismo tiempo (italiano, francés y español) y todos nos entendíamos a las mil maravillas.
Así que acabé a las 2 de la mañana en casa, sin cena (ni ganas de hacerla) y pensando que a las 6:45 sonaría el despertador para ir al curro. Ahora mismo llevo una horita en el laboratorio (levantarse no ha sido tan malo) y gracias a dios hasta mañana no tengo mucho follón con mis parásitos, aunque no se cómo marchará el resto del día. El sueño empieza a aparecer, y espero que no me salgan hoy con un “trabajito sorpresa” como el del martes, que estuve aquí currando 10 horitas como un campeón.
Lo malo de los Erasmus de hoy en día es que son más responsables que en mis años mozos. ¿Desde cuando se ha visto que un Erasmus tenga 7 exámenes en un semestre? ¿Desde cuando se ha visto que sólo pasen 6 meses en el país? Así no conocen la cultura lo suficiente. Es más, ¿Desde cuando se ha visto que no quieran conocer la cultura del país? No quieren relacionarse con franceses. Vale que los franceses son un poco suyos, pero yo todavía me empeño en conocer a alguno.
Eso si, me enteré de todos los chismes sobre moda (¡París! ¿Cómo no?) y chanchullos de la residencia estudiantil (¿tu te crees la muy guarra que se ha acostado con todos?), jejeje. Eso no cambiará nunca de los españoles, el chismorreo es deporte nacional.
Pero bueno, he de decir que lo pasé muy bien, aunque cómo decía en el título de la entrada, hoy me he despertado recordando viejas canciones de Sabina (“A mis 40 y pocos tacos…”) y pensando que aunque pueda parecer “el padre” de alguna de las italianas de anoche (como estaban “mis hijas” por dios… si es que las visten como…) “qué me quiten lo bailaó” y que desde luego, si este viernes hay movida yo quiero estar por allí dando guerra (a ver si conozco a la guarra esa de “la resi” y me hace un apañito ya de paso, jejeje). De hecho ya planeo ir el sábado por la noche a un local de conciertos en directo (¡Dios! Necesito música en directo pero que ya) de esos que no cobra entrada.
Bueno amig@s. Aquí os dejo este simpático mail, a dos meses y 10 días de mi llegada a París, fiesta de San Nicolas (y yo que no compré mi muñeco de chocolate ayer…) y con todas las articulaciones de mi cuerpo sonando oxidadas (aunque todavía puedo darles mil vueltas a los “jovencitos Erasmus de hoy en día”). Un abrazo a todos.
Y dicho esto, paso a relataros lo que me sucedió ayer por la tarde noche. El concepto justo para explicarlo sería “reliarse”. Este “palabrejo” viene de mi amigo Hugo (Erasmus de Sevilla) que conocí hace unas semanas. No había vuelto a verle (está en la facultad donde yo trabajo) y ayer por la tarde al salir del curro me lo encontré con otros Erasmus españoles e italianos. Se iban todos para París a tomar algo en un bar al lado de mi casa que tiene la “happy hour” más barata de toda la ciudad. (Y que viva el distrito 15 también).
Así que me fui con ellos, convencido de tomar una cervecita y volver a casa a cenar y dormir, que hoy hay que mantener el tipo en el curro. Pero claro, como estos Erasmus viven en residencias universitarias en pueblos de París, no vienen a París solo para tomar una cervecita (aunque los Erasmus de hoy en día han cambiado mucho, ya os explicaré más tarde). Así que tenían el plan de acercarse a la pista de hielo de la plaza del ayuntamiento.
Ni corto ni perezoso me acerqué con ellos 1 hora antes de que cerraran (aunque yo patinar sobre hielo ni de coña, que luego los accidentes ocurren) para descubrir que 1 hora antes de cerrar la pista cierran la taquilla de venta de tickets (franceses, o los quieres o los odias). Así que decidimos tomar la última (10 de la noche y sin cenar) en un bar cercano que descubrí yo y que me enorgullezco de enseñar a todos los españoles (el segundo bar más barato de París, buena música y “happy hour” de 5 a 12 de la noche).
Y es aquí donde aparece el concepto “reliarse” Según Hugo esto significa cuando sales pensando que vas a tomar una cervecita y volver a casa a dormir y acabas corriendo en pos del último metro (1 y pico de la mañana) que te acerque a casa. Todo esto sin cenar y como digo yo, “retomando mis años de mozo Erasmus” en los que hablabas 3 idiomas mezclados al mismo tiempo (italiano, francés y español) y todos nos entendíamos a las mil maravillas.
Así que acabé a las 2 de la mañana en casa, sin cena (ni ganas de hacerla) y pensando que a las 6:45 sonaría el despertador para ir al curro. Ahora mismo llevo una horita en el laboratorio (levantarse no ha sido tan malo) y gracias a dios hasta mañana no tengo mucho follón con mis parásitos, aunque no se cómo marchará el resto del día. El sueño empieza a aparecer, y espero que no me salgan hoy con un “trabajito sorpresa” como el del martes, que estuve aquí currando 10 horitas como un campeón.
Lo malo de los Erasmus de hoy en día es que son más responsables que en mis años mozos. ¿Desde cuando se ha visto que un Erasmus tenga 7 exámenes en un semestre? ¿Desde cuando se ha visto que sólo pasen 6 meses en el país? Así no conocen la cultura lo suficiente. Es más, ¿Desde cuando se ha visto que no quieran conocer la cultura del país? No quieren relacionarse con franceses. Vale que los franceses son un poco suyos, pero yo todavía me empeño en conocer a alguno.
Eso si, me enteré de todos los chismes sobre moda (¡París! ¿Cómo no?) y chanchullos de la residencia estudiantil (¿tu te crees la muy guarra que se ha acostado con todos?), jejeje. Eso no cambiará nunca de los españoles, el chismorreo es deporte nacional.
Pero bueno, he de decir que lo pasé muy bien, aunque cómo decía en el título de la entrada, hoy me he despertado recordando viejas canciones de Sabina (“A mis 40 y pocos tacos…”) y pensando que aunque pueda parecer “el padre” de alguna de las italianas de anoche (como estaban “mis hijas” por dios… si es que las visten como…) “qué me quiten lo bailaó” y que desde luego, si este viernes hay movida yo quiero estar por allí dando guerra (a ver si conozco a la guarra esa de “la resi” y me hace un apañito ya de paso, jejeje). De hecho ya planeo ir el sábado por la noche a un local de conciertos en directo (¡Dios! Necesito música en directo pero que ya) de esos que no cobra entrada.
Bueno amig@s. Aquí os dejo este simpático mail, a dos meses y 10 días de mi llegada a París, fiesta de San Nicolas (y yo que no compré mi muñeco de chocolate ayer…) y con todas las articulaciones de mi cuerpo sonando oxidadas (aunque todavía puedo darles mil vueltas a los “jovencitos Erasmus de hoy en día”). Un abrazo a todos.
Posdata: Dedicado a Dani con cariño (Erasmus en Roma) que no contento con dejarme comentarios en el blog se atreve a "replicarme" en mis mails y "picarme" a ver si quiero ir a ver a las Spice Girls a Roma.... Mira chaval a mi no me lo digas dos veces..... (Si es que estos jovenes tienen mucho que aprender... jejeje ABRAZOS DANI).
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