Hola amig@s. Ya lo decía Sabina, cuando cantaba que él siempre cumplía un pacto, y sobre todo si era entre caballeros. Prometí una última entrada, y a falta de varias fotos, de contaros las historias que me han ido sucediendo durante estas dos semanas en España y de la decisión final sobre qué hacer con este blog.... digo eso de "más vale tarde que nunca". Por eso publico hoy esta "penúltima" entrada. Mañana si puedo colgaré las tan esperadas fotos sobre la "aceptación de mi paternidad", sobre "nuestro viaje a la Sierra de Gredos" y sobre estás dos semanas de "vacaciones forzadas".
Mi vuelta a lomos de Joselito fue toda una experiencia. Cargado hasta los topes, con el maletero lleno, los asientos de atrás llenos, y el asiento del copiloto lleno.... la Guardia Civil más que registrarme me dejó pasar con cara de circunstancias.
Después de un par de días de cenas, comidas, cafés, cervecitas, y de visitas a los amig@s.... agoté la reserva de "alcasersers" del cuarto de baño (joder, si es que tanta cena, tanto café y tanta historia....), pasé otros dos días en cama (por vicio, más que nada) y comencé con una "ligera a la par que vacía de esperanza alguna" busqueda de trabajo.
Lo único que sé después de tanto pulular por el mundo es que no quiero quedarme en España. Otro dato que tengo por cierto es que si después de 4 años buscando curro lo único que me salió fue un contrato chungo en París.... ahora que he vuelto no creo que el trabajo esté llamando a mis puertas.
Mi estado de ánimo ahora mismo pasa por "dejar pasar" lo más tranquilas posibles las fiestas de guardar de estas nuestras celebradas Navidades para retomar mi "viaje espiritual hacia el no se dónde" pasado Año Nuevo.
Eso significa, aunque muchos se nieguen a aceptarlo, que sólo estoy en España de paso durante estos dos meses. Pasadas las fiestas navideñas saldré pitando (o como decimos en el pueblo "escopetaó") hacia nuevos horizontes, y no en busca de mi "yo mismo" cómo dicen en las pelis, sino en busca de un lugar tranquilo para establecerme y encontrar un ratito de felicidad.
No necesito buscarme a mi mismo, porque el apagario sabe quien es desde hace ya algún tiempo. Necesito buscar el espacio en el que apagario deba estar.... y ese espacio no se encuentra aquí.
Chic@s, esta entrada se está poniendo muy filosófica, así que os dejo para que no os duela la cabeza. El blog merecía un final, aunque aún no tengo decidido qué tipo de final le conviene. Mientras lo voy meditando queda aquí escrita esta penultima entrada. Un abrazo a todos.
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