27 de octubre de 2009

Ponga un calvo en su vida (de cumpleaños, chichones y otras visitas varias por PARIS)

Hola chavales. En primer lugar saludar a los expatriados en París, a los que pude visitar la semana pasada (vamos, que volví ayer a Madrid, como quien dice). Chicos lo he pasado genial (como siempre en París, cuando la compañia es buena).
Ponga usted "Un Calvo" en su vida. La idea se me ocurrió precisamente el jueves pasado. Yo llegué a París el miercoles por la noche y el jueves a media tarde, mientras esperaba a que saliera de currar "El Nucleo Duro" (saludos a Pablo, Laura, Gemma y el señor S) decidí tomar una cervecita (o dos) en el bar al que solía ir cuando residía en París.
Os pongo en situación (aunque creo que en entradas anteriores ya hablé suficiente de Los Calvos): Imaginar un bar escondido del "turista medio" en el centro de la ciudad, justo al lado de uno de los museos más importantes. Seguro que todos conocemos un ejemplo así, pero en este caso en concreto la ciudad es París y el museo es el Centro Pompidou de Arte Moderno.
El bar está a 100 metros del museo, a 100 metros de una de las plazas más transitadas, no sólo por el museo en sí, sino porque en la plaza se reunen la flor y nata de los "Perro-Flautas" parisinos. (NOTA: "Perro-Flauta": Dícese de todo hipi convertido en biólogo por accidente que pulula por las plazas con su perro tocando su flauta.... si alguien tiene quejas de la defición que se queje a Juanjo, el que la utilizó por primera vez o que se de un paseo por una facultad de biología y luego ya me cuenta....).
Total, que os hacéis una idea del tipo de bar.... realmente un bar que casi ningún turista conoce.....
Pues bien... el jueves pasado, cuando entré a tomar mi cervecita, los dos camareros (calvos, por supuesto, como exigen en todas las entrevistas de trabajo previas) salieron prestos y raudos de la barra para saludarme, darme un abrazo y preguntarme qué tal todo. Por supuesto me llamaron por mi nombre, me invitaron a una cañita y me sentaron en mi mesa preferida, levantando para ello a otros "simples clientes" que no merecían pisar ese trocito de suelo del bar.
Y vosotros diréis (y con razón): "vaya Raúl, si que les hiciste gasto cuando estabas en París". Pues efectivamente les hice gasto.... pero eso no viene el caso. Dónde yo quería llegar con toda esta introducción (y lo que derepente me asaltó tras la segunda cerveza como una idea de esas escondida en la cabeza que intenta mermar tu salud mental) fue la idea de que "joder, casi un año en Madrid viviendo de la misma manera que en París y TODAVÍA no he encontrado un bar en el que me saluden por nombre y conozcan mis gustos".
Esa idea me invadió y me hizo pensar que quizá yo no estaba tan a gusto en Madrid.... pero luego me descubrí indagando el por qué de esa idea.... quizá tan solo era que en Madrid me tomaba las cosas más relajadas. Cuando vives fuera (y además solo) tienes la necesidad de formar algo alrededor de ti. Clases, deportes, actividades, gentes.... para intentar evitar el hecho de que estás lejos de la familia, los amig@s de la infancia, etc.
En cambio, mi vida en Madrid "no necesita" crear nada de eso. Aquí está cerca mi familia, mis amig@s, la gente querida.... Quizá por eso no "hay tanta prisa" por formar nuevos contactos, por tener gente diferente a tu alrededor, con actividades diferentes.....
Eso tiene varios problemas. Uno de ellos es que puedes caer en una rutina (de casa al trabajo, luego a casa, luego a dormir, etc...) y el otro es que "NO LLEGAS A TENER UN BAR EN EL QUE TE LLAMEN POR TU NOMBRE Y CONOZCAN TUS GUSTOS".
Pero bueno.... después de la tercera cerveza (en la que Gemma me recogió para cambiar de bar, jejeje) decidí que nada de esto tenía importancia, o que si la tenía, yo no era quién para cuestionar todas estas grandes preguntas de la humanidad (al fin y al cabo solo era un tipo que se había tomado tres pintas en su bar favorito de París).
Por cosas como estas y por las fiestas de cumpleaños con concursos de "trivial del año '79", caidas, chichones y ronquidos de borracho inglés de Murcia es por lo que París ha calado en mi corazoncito (el corazoncito de un simple bebedor de pintas en un bar apartado del bullicio turístico) .
Bueno... en homenaje a los que dejamos atrás (aunque realmente creo que nunca se deja atrás algo a lo que vuelves dos veces al año "tan solo por gastar mis vacaciones"), a los que vinieron, llegaron, se quedaron, a los que vendrán.... y por qué no, a "Dani PadreHijo" (¿qué hice yo para poner otro inglés en mi vida?) queda esta entrada. Que cojon.... también en homenaje a Douglas Adams y su trilgía de 5 libros del Autoestopista Espacial (que de vez en cuando nos sigue educando con su sabiduría humorística).
PS: Chic@s esta entrada pretendía tener un par de fotos comprometedoras del cumpleaños (y "vosotros" sabéis que no me comprometen "solo" a mi) pero debido a dificultades técnicas (mi sueño, combinado con que escribo esto a la 1 de la madrugada después de tomarme unas cañitas con el Jon...) he decidido que voy a colgar TODAS las fotos mañana en facebook tras mi clase de francés y de ruso (pa chulo yo, que las tengo a pares.... las lenguas, digo).
ABRAZOS Y BESOS A TODOS y.... siempre nos quedará París..... (Oh... Champs Elysées....).

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