15 de abril de 2008

Actualización de emergencia III

Hola amig@s. Muy rápido porque estoy casi sin conexión, intentando escuchar las cosas superinteresantes que Luis Aragones tiene que contar. Os cuento que hoy era mi último día de baja laboral. Ayer por la mañana conseguí que me viera un especialista (alergólogo-dermatólogo) en un hospital en París (cosa nada fácil) y su única respuesta para mi caso de "viruela" fue: "Eso es una alergia que no podemos saber de dónde viene (carrera de medicina para soltarte esto) y no considero oportuno hacerte pruebas aunque después de dos semanas no te ha desaparecido ni tomando cortisona".
Después de discutir con él sobre lo de hacer las pruebas o no "mire que yo trabajo con productos químicos y no me parece oportuno ir a trabajar sin saber si puede ser alergia a alguno de los productos del curro" conseguí (ante la mirada atónita de una española que estaba de prácticas erasmus en la consulta del médico) que dicho médico consultara a otro colega, y este otro colega si consideró oportuno hacerme las pruebas "quizá no digan nada, pero quizá digan algo" (vamos, como si fuera gallego el segundo médico también).
Total, que al final los dos listos de la clase me dieron cita para finales de mayo para hacerme las pruebas (jodo, nos damos prisa, si).
Así que mañana vuelvo al trabajo, aunque no tengo todas conmigo todavía. Solo quería deciros que ha sido un placer conoceros a todos, y que si la palmo de una alergia virulosa durante los próximos días no me lloreis mucho, y hagáis vuestra vida (jejeje).
Así que chic@s, siento no haber podido colgar un par de fotos más, pero a ver si estos días tengo un poco más de tiempo y no me matan los picores de la "viruela" y puedo enviaros las últimas fotos que he tomado de esta bendita (aunque desesperante) ciudad.
Y como dirían los de MOLINA: A la vejez... viruelas... Vamos, que si la palmo, por lo menos he tenido una vida plena. Chao.

1 comentario:

gus dijo...

¡Ánimo Raúl!

A lo mejor es solamente una ETS y tiene fácil curación.

Saludos a Sophie, y ya sabes: el que canta, su mal espanta.