
Hola amig@s. Hoy si, desde el laboratorio, escribo esta entrada para contaros un poco el aislamiento que ayer sufrí en mi propia casa cuando Manolo y Benito, los obreros que mi casera había enviado, hicieron posesión de los 24 metros cuadrados del apartamento.
Como decía, Manolo y Benito llegaron sobre las 9:30 a mi casa. La verdad es que me había cansado de esperarlos y estaba en la calle, enfilado hacia la cafetería más cercana con ansias del segundo café de la mañana (si, que pasa, soy cafetero, y a mucha honra).
De repente vi a dos menganos que sacaban una ventana de una furgoneta y no tuve dudas. Mi casera había dicho que me arreglarían la ventana... así que probablemente eso incluía cambiarla por completo (pa chulos los gavachos).
Así que seguí a trompicones a los susodichos obreros hasta que ví que paraban en mi casa, y discutían sobre el código del "telefonillo". En este momento es donde comprendí que tenía delante de mi a "Manolo y Benito"
Os cuento la secuencia porque merece la pena ir despacito: Les pregunté si venían a mi casa, les subí al apartamento, y Manolo (con un corsé de esos de obrero, seguramente una muestra de su última cabriola en el andamio) ordenó a Benito ponerse manos a la obra con la ventana. Mientras yo ayudaba a Manolo a quitar una tulipa de una lámpara empotrada en la pared, para poder mover mi cama elevada y pegarla lo máximo posible "al muro" como él decía.
Me veo a Benito subido en la encimera de mi cocina (¡ay dios! ¡la vajilla recién fregada!) y que en dos patadas ha quitado la ventana original. Ese es el tiempo que tardó en decir "me bajo a tomar una caña". Mientras Manolo se ponía con el suelo del cuartito trastero (pero eso vendrá después).
Benito volvía de su caña, cogía el marco de la ventana nueva, lo colocaba en el hueco de la antigua ventana (y eso que traían la nueva ventana perfectamente medida y hecha a mano) para descubrir que el marco era "pelín" más grande que el anterior. ¿qué hacer? pues subir de nuevo a la encimera para "rebajar" la fachada del edificio y hacer el hueco "pelín" más grande. A todo esto los escombros caían bien a la calle (vale que vivo en un primero, pero chiquillo ten cuidado que puedes hacerle un chichón a alguien) o bien sobre mi fregadero (¡Ay dios! ¡La vajilla que todavía no había fregado!).
Mientras Benito le daba al martillo, Manolo entró en casa sólo para plantar un pino en mi cuarto de baño y sin pedir ni permiso (que jodio). De todas formas aprovecho para comentar que yo SEGUÍA en casa porque los tíos habían dejado la puerta del apartamento abierta de par en par para subir y bajar material y la herramienta (¿alguien sabe que cojn.. es "la herramienta" que todos los curritos bajan a buscar al coche?). Así que viendo el panorama (mi puerta abierta, los últimos robos en el barrio... no salían las cuentas) y preferí quedarme a observar.
Benito tardó en ensanchar el marco de la ventana lo que Manolo en plantar un pino. Hecho ésto, comprobó que el marco de la nueva ventana cabía, y dijo "Me bajo a por una caña". A la vuelta, 15 minutos después se decidió a colocar el marco (ya de una put... que me estás poniendo de los nervios).
Pero entonces se dio cuenta que las maderas que sujetaban el antiguo marco estaban podridas, así que ni corto ni perezoso cogió unos listones que había traído (previsor él) y se puso a serrarlos ¡¡¡ENCIMA DE MI MOQUETA!!!.
Total, que el tipo colocó los listones, atornilló un lado del marco de la ventana a los listones (dejando el otro suelto) y dijo "me bajo a por una caña". (Creo que Benito sólo sabía decir eso en francés).
A su vuelta, colocó la ventana sin atornillar primero al marco, después atornilló el marco con la ventana puesta (que destreza de muñeca, ¿tu has pensado sacarle uso a eso?) y ahora si, dijo: "me bajo a por una caña".
A todo esto Manolo dándole cemento a un suelo de un cuarto trastero que antes era de madera (podrida porque se innundó) y moqueta. Lo único que Manolo se atreve a decirle a Benito tras la cuarta declaración en voz de alta de ir a por una caña es: "a la vuelta dale bien de silicona a la ventana, que no queremos que se caiga".
Así que a la 1 de la tarde, habían terminado con la silicona, la ventana, etc, y veo que Manolo me dice: "nos vamos a comer". Vale, digo yo, pero ahora surge el problema de que tengo todo perdido de escombros, serrín y bolsas de basura... ¿donde cojn.. como yo?. Así que les dije: "chicos, si yo me voy ahora al curro....¿necesitaríais entrar en el apartamento? porque aquí está todo hecho" Y Manolo me suelta: "pues tenemos que coger agua para el cemento, pero tranquilo que tenemos llaves". Yo, con la vena de la cabeza a punto de estallar digo: "si, pero hay un grifo en el patio justo para estas cosas, obras, chapuzas, etc". Y Manolo me suelta: "ya, pero subir y bajar una planta con el cubo de agua es mucha pérdida de tiempo, mejor cogerla de tu baño...".
Aquí se me hinchó del todo la vena y dije: Chic@s yo me piro. Procurad que mi puerta esté cerrada porque no quiero que me roben los vecinos mientras vosotros le dáis de llana a un cuartito de 1,5 metros cuadrados.
Con el cabreo agarré una de las bicis, atropellé a un parisino que quería cruzar con el muñequito en rojo (si; había decidido ser temerario aquel día) y le clavé la rodilla en dónde más le puede doler a un hombre (esto las mujeres todavía no podéis entenderlo). Pero mira, se lo tiene bien merecido, tanta "moda parisina" de cruzar con semáforos en rojo y cuando nos sale de las pelot...
Me fuí a comer a uno de mis restaurantes italianos favoritos, una cañita por el centro y una peli sesión de las 14:30 (hora francesa, pero francesa para ver cine) de Iron Man (si, ¿qué pasa? necesitaba un poquito de ACDC para calmar los nervios, y la banda sonora es lo MEJOR de la película).
Así que a mi vuelta a casa, con el cabreo casi olvidado, veo que la "fragoneta" se ha ido. Subo cruzando los dedos a mi apartamento (si no me han robado de ésta es que soy inmortal, jejeje) para descubrir que NO me habían robado, pero el ejército de ATILA había pasado por el apartamento (y en concreto el cuarto de baño) dejando todo perdido (eso si, los tíos habían limpiado la cocina).
La segunda sorpresita fue el saco de cemento y el cubo lleno de mosquitos que habian dejado justo en el centro de mi apartamento ¡ENCIMA DE MI MOQUETA! indicativos de que la cosa no ha terminado y de que hoy volvían al tajo a darle de llana de nuevo al cuartito.
Así que hoy me he ido al trabajo antes de que vinieran Manolo y Benito y espero burlar al destino una vez más y que a mi vuelta todas mis cosas sigan en el apartamento y no hayan tirado un tabique o un pilar madre o peor... hayan vuelto a dejar el baño hecho una pocilga....
Bueno amig@s, para los que me comentábais en Navidades que en Europa aún quedaban muchas cosas por equilibrar e igualar... que sepáis que a nivel de chapuzas y curritos, aquí en Francia la cosa es muy parecida a España. Así avanza Europa...
Un abrazo a tod@s. Mañana os cuento si mi casa y mis cosas siguen en su sitio.
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