9 de mayo de 2008

Mi pobre corazón (Hijos putas hay en todos los lados o "el síndrome del músico frustrado")

Hola amig@s. A estas alturas a pocos de vosotros se les escapa que no le tengo un especial afecto a París. La ciudad no es "mi tipo" de ciudad, Francia no es un país que me entusiasme, pero a pesar de todo esto tengo que decir (y lo digo siempre que puedo) que la oferta cultural de París es apabullante.
Y sobre eso es sobre lo que os quiero hablar en esta entrada de "mi pobre corazón en fa#". Hoy jueves, fiesta nacional francesa que recuerda el armisticio o la capitulación alemana de la 2ª Guerra Mundial (8 mayo del '45) he salido con mi amigo Juanjo un rato de cañas y hemos acabado en un pequeño bar de Bastilla (gracias Juanjo por enseñármelo) en el que había jazz en directo.
Así que he regresado a casa con el famoso síndrome que Jon (grande entre los grandes) bautizó como el "síndrome del músico frustrado". Se trata de un síndrome que afecta a los músicos aficionados como yo (y como Jon) cuando asistimos a un concierto, una Jam Sesion o en este caso, una Soirée de Jazz en directo.
Como músicos nos encanta escuchar, detectar cosas nuevas, fallos... y de vez en cuando, después de un solo de guitarra ejecutado a la perfección decir: "ese si que es un hijo de puta" (musicalmente hablando, se entiende).
Pues esta noche con Juanjo en el bar de Bastilla me ha pasado eso mismo. Me he sentido como un mierda (musicalmente hablando) y más después de las dos semanas que llevo "en dique seco" sin poder acariciar a Sophie. Desde mi tratamiento de cortisona en pomada (para eliminar la alergia) tengo las yemas de los dedos cuarteadas, abiertas, la piel levantada, y cuando acaricio a Sophie me duele horrores (aunque como el hombre es el único animal que peca dos veces... pues yo la vuelvo a acariciar).
Y volviendo a casa me da por pensar en los años mozos de música y poco más. De la guitarra colgada en el hombro y 300 pesetas en el bolsillo para un vuelo a Tenerife (¿Te acuerdas Emilio?). Y de lo felices que parecían aquellos tiempos.
Pues nada amig@s. Este fin de semana, tranquilo, sin viajes a la vista y por primera vez en mucho tiempo con la ciudad prácticamente vacía, espero que sea un fin de semana de música en directo, por los pequeños bares de los barrios más conocidos de París.
Y os digo lo de la ciudad casi vacia porque el pedazo de puente que estamos viviendo (fruto de los desvaneos de Sarko, que si fuera ruso diríamos que era del KGB y si fuera italiano diríamos que es hijo de Berlusconi) nos deja unas vacaciones del jueves 8 al lunes 12, con lo cual la gente no vuelve a sus trabajos hasta el martes 13 (cojonuda la fecha para empezar la semana, ¿no?).
Así que amiguit@s... desde una París casi desierta (salvo por los turistas de siempre) me despido hasta mañana o pasado mañana que os cuente que tal el cumpleaños-jamonada a la que me han invitado (comienza el sabado a las 14h y termina el domingo a la hora que pasan las borricas de leche).
Abrazos y besos a todos y que el espectáculo continúe (que decía Fredy en sus tiempos mozos también).

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