18 de julio de 2008

Los cuerpos especiales Erasmus (y mañana a Eurodisney)

Si algo hay que reconocer, agradecer y recordar siempre de la experiencia Erasmus es la nueva capacidad que aporta a la persona que la vive. Esa nueva capacidad es la de ser capaz de desenvolverse en situaciones inverosímiles, difíciles, e incluso de vez en cuando peligrosas. ¿Quién podría decir por ejemplo, que Robertito, ese chico tímido del barrio llegaría a montar su propia empresa en Noruega? Cosas así se explican solamente a través de la experiencia Erasmus.

La experiencia Erasmus permite la creación de una especie de “cuerpos especiales europeos” al más puro estilo del SAS británico o los GEOS españoles. Gente capaz de desenvolverse en multitud de situaciones difíciles, en diferentes idiomas, en diferentes países y salir a pesar de ello indemne, con una sonrisa y un par de amig@s nuevos.

Por eso, y porque queda una semana para mis “vacaciones en régimen especial” y no tengo mucho que contaros, a pesar del aburrimiento en el laboratorio, os voy a colgar aquí esta entrada que llevaba un tiempo pensando y escribiendo, después de reunir varias historias de Erasmos (en activo o en la reserva, jejeje) dispersos por el mundo, de sus andanzas, sus problemas y de la resolución (a veces increíble) de los mismos.

Desde luego, lo primero a lo que alguien se enfrenta al cambiar de país es a la búsqueda de casa. Historias hay miles, desde la pérdida de las maletas con todas las posesiones en el aeropuerto, los robos, los problemas de idioma, etc… hasta tener que dormir varias noches en el suelo de una pequeña habitación vacía, con la única compañía de los bártulos llevados desde España. Cosas así hacen que la persona comience a desarrollar un humor peculiar, a reírse de las situaciones difíciles.

Desde luego hay multitud de pequeños problemas que en un país diferente se convierten en enormes. Accidentes de coche que te dejan tirado en una carretera perdida a casi 4.000 metros de altura y cruzando una frontera de no se sabe qué país en Los Alpes. El robo de tu cartera con todos los documentos (carnéts, tarjetas de crédito, dinero, etc). El tener que explicar en una comisaría en un idioma diferente cómo te robaron. Que tu casa se queme mientras tu estás de fiesta una noche de verano, tener que escuchar las explicaciones de los bomberos en un idioma diferente al tuyo, lidiar con agencias de seguros de tres países diferentes para ver como arreglas el estropicio. Montarte en un tranvía en Praga a las 4 de la mañana pensando en volver al hotel y amanecer en las afueras de la ciudad, sin transportes, sin saber cómo volver al centro, ni saber si quiera cómo pronunciar la calle de tu hotel….

Los pequeños problemas de adaptación a una sociedad y una forma de pensar diferentes también nos han dejado algunas historias curiosas. Desde las conversaciones de besugos entre españoles y tailandeses en alemán (“mañana a las 11 en la estación de tren”. “¿A las 11?”. “Si”. “¿En la estación?”. “Si”. “¿A las 11?”…. ¿pero este tío me está escuchando o no?) hasta pensar que tu casera italiana no te quiere alquilar la habitación porque no te gusta beber alcohol…. Incluso ver subir a la gente en autobús por la puerta de atrás sin pagar ni picar billete puede ser chocante.

En fin, todas ellas historias ciertas (y hay muchas más) que por suerte finalizaron bien. Y la definición de “bien” en este caso no sólo incluye la resolución del problema, sino que la persona aprendiera una nueva capacidad: cómo lidiar con este tipo de situaciones sin perder la sonrisa. Es por ello que a veces veo a los Erasmus como un cuerpo de élite europeo. No es militar, por supuesto, pero puede desplazarse, vivir y desenvolverse en cualquier parte del mundo superando problemas como si fueran nimiedades.

Bueno amig@s, para que veáis lo aburrido que estoy en el labo, y las cosas que me da por pensar en la ducha por las mañanas. Para los que reconozcáis alguna de las historias arriba mencionadas como vuestras…. Por favor, no penséis que intento robaros vuestras “historias para los nietos”. La verdad es que alguna vez he pensado reunir todas las historias que los amig@s me han ido contando a lo largo de estos años en un libro, pero por supuesto, el día que me decida a hacerlo os consultaré antes para ver cómo repartimos los derechos de autor.

Para todos los miembros de la gran logia masónica Erasmus, en activo o en la reserva… otra entrada con dedicatoria.

PS: Y mañana a Eurodisney! Vale, aunque reticente, prometo colgar fotos con Miney Mause a mi vuelta el lunes.

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