Hola amig@s. Anoche dormí y descansé como un bendito, aunque esta mañana al caminar hacia mi parada de metro mis rodillas (sobre todo la del acelerador) se resentían. Estoy un poco cansado, pero nada que no puedan arreglar un par de cafés.
La segunda parte del viaje, más tranquilo porque había dormido bien en Guadalajara la noche anterior, duró lo que está estimado: 14 horas exactas con las paradas estipuladas por mi equipo de ingenieros (4 paradas en Burgos, Bayona, Cognac y a 200 Km. de París). El problema de un viaje tan largo cuando sólo hay un conductor en el coche y una sola persona en el coche (y se da el caso de que ambas son la misma persona) es la soledad. Es decir: Si para bajar a Madrid tenía la compañía de Diana, para volver desde Guadalajara a París estaba yo solito, y aún teniendo mucha música, comida y bebida, hace falta ser una persona muy fuerte de ánimo y espíritu para no volverse “majara”.
Ni que decir tiene que yo no soy de ese tipo de personas, así que a las 6 horas ya hablaba conmigo mismo, increpaba a los conductores que pasaban a mi lado y trataba de resolver el problema del hambre y las guerras en el mundo con un interlocutor imaginario “si hombre si, si esto es muy fácil. Lo único que hay que hacer es…”.
Pero bueno, el viaje, con sus paradas reglamentarias (cafés y visitas a los baños de las áreas de descanso francesas) acabó como suelen acabar estos viajes… con un atasco a la entrada de París (aquí las “M-30’s” son bestiales) y la llegada hasta el bar de debajo de casa justo con el coche (“ponme una caña que vengo roto y de un tirón desde Madrid”) (me encanta bacilarle a mi camarero argentino favorito, jejeje).
Algunas cosas curiosas de ambos viajes, que tanto Diana, como yo solo pudimos constatar (escribiremos un libro algún día) son:
Incluso en Bayona, cerca de la frontera con España, indican en la autopista que vas en dirección París. Por supuesto sólo hace falta girar 180º y recorrer los casi 600 Km. De vuelta, pero al parecer eso para los franceses da igual. De hecho, el dicho “todos los caminos van a Roma” se interpreta aquí como “todas las carreteras van a París”.
Y al contrario: Cuando subes desde España a París en las carreteras del País Vasco la única indicación que hay es la de “Francia… x Km”. Es decir, amig@s si venís en coche no busquéis indicaciones de “Bayona, salida 4” o “Burdeos, gire en la siguiente a la derecha…”. No. Para los españoles el cruzar la frontera significa cruzar a Francia como un concepto que incluye el todo…. Es decir… podríamos estar cruzando desde San Sebastián a la isla de La Martinica… y no habría problemas, porque en los carteles nos han indicado que estamos cruzando a Francia….
Otra cosa de la que nos dimos cuenta es que somos capaces de coger un coche en París, cruzar Francia, atravesar media España, con hambre, sueño, nervios… ¡¡¡para llegar a Madrid y perdernos en las inmensas obras de la capital!!! Si amig@s. Madrid crece a un ritmo tan grande y rápido que cuando nos perdimos en San Chinarro no había ni una sola indicación sobre cómo salir a la M-30, cómo volver a la A-1, etc (ponen las casas pero no ponen nada más, jejeje).
Ya podéis deducir que no llegué a tiempo para el examen. El viaje quedó en una anécdota loca (como ya dije “locura” y “estupidez” fueron las palabras más repetidas por gran parte de los Alcarreños) pero ayer, con mi vuelta (tranquila y sosegada) a París demostré que se puede hacer el viaje en coche en 14 horas si la noche anterior has dormido y descansado bien (bueno, esto ya lo demostró Samuel cuando subió el coche, pero mejor dos ejemplos que uno). Eso si, es mejor hacer el viaje acompañado, más que nada para no acabar hablando con el cenicero del coche.
Así que, viendo que en agosto me va a tocar trabajar (días sueltos, pero me toca venir al curro) invito a los que todavía no conocéis París a venir a verme. En coche no son muchas horas de viaje, aunque si queréis hacer lo típico de coger un avión…. Pues también os lo recomiendo, aunque eso si, evitar compañias como Air Comet (el demonio) y Ryanair (dicen que vuelan a París pero el aeropuerto de Beauvais NO ES PARIS).
Yo después de este viaje no tengo mucho planeado, porque tenía un interrail por Alemania en el aire y viendo que tengo que trabajar en agosto he tenido que posponerlo. Eso si, agosto va a ser el mes de “conozca la región de París”. No solo voy a venir al curro días sueltos, sino que voy a venir horas sueltas, así que el resto del tiempo lo dedicaré a conocer Versalles (increíble pero aún no lo conozco) y resto de maravillas que la Ville de Paris nos puede ofrecer.
Por el momento lo que más planeado tengo son los fines de semana. Este fin de semana voy a aprovechar el regalo de cumpleaños de mi prima (curso de cocina francesa) y haré mis pinitos con el regalo de los amiguet@s españoles (libro de cocina “aprende a cocinar sushi fácil, divertido y de forma indolora”). Dentro de dos fines de semana me voy a Eurodisney (si, yo también he caído en el americanismo) para pasar el sábado con mi sobrinito de Zaragoza y como ya he comentado agosto será el mes de los viajes regionales.
¡Ah amig@s! No hay que olvidar nuestra famosa fiesta nacional (14 de julio) que se celebra el lunes que viene. Yo ya estoy un poco de vuelta de las fiestas francesas (no son nada del otro mundo) pero supongo que como siempre cogeré mi cámara de fotos para colgaros alguna instantánea. Ellos celebran el día de la Bastilla, pero nosotros ya celebramos nuestro 2 de mayo, así que trataré de ser un fotógrafo imparcial para daros una imagen de las cosas que ocurren en un día de fiesta nacional en Francia.
Así que amiguit@s, lo dicho: si os apetece venir a visitarme, agosto es un mes genial en París (el único mes en el que la temperatura puede que suba más de 20ºC y puede que algún día incluso no llueva y esté soleado, jejeje). Un abrazo para todos los que he visto en mi corta estancia en España (pocos, porque estáis casi todos de vacaciones, que cabrones). También un abrazo a todos los que no he podido ver, pero que he intentado hablar con ellos por teléfono. Muchos me dejasteis mensajes de voz el viernes por la noche pensando que ya estaba en Guadalajara, aunque claro, no podíais imaginar la aventura que estaba pasando yo el viernes por la noche.
Bueno, besos y abrazos para todos.
La segunda parte del viaje, más tranquilo porque había dormido bien en Guadalajara la noche anterior, duró lo que está estimado: 14 horas exactas con las paradas estipuladas por mi equipo de ingenieros (4 paradas en Burgos, Bayona, Cognac y a 200 Km. de París). El problema de un viaje tan largo cuando sólo hay un conductor en el coche y una sola persona en el coche (y se da el caso de que ambas son la misma persona) es la soledad. Es decir: Si para bajar a Madrid tenía la compañía de Diana, para volver desde Guadalajara a París estaba yo solito, y aún teniendo mucha música, comida y bebida, hace falta ser una persona muy fuerte de ánimo y espíritu para no volverse “majara”.
Ni que decir tiene que yo no soy de ese tipo de personas, así que a las 6 horas ya hablaba conmigo mismo, increpaba a los conductores que pasaban a mi lado y trataba de resolver el problema del hambre y las guerras en el mundo con un interlocutor imaginario “si hombre si, si esto es muy fácil. Lo único que hay que hacer es…”.
Pero bueno, el viaje, con sus paradas reglamentarias (cafés y visitas a los baños de las áreas de descanso francesas) acabó como suelen acabar estos viajes… con un atasco a la entrada de París (aquí las “M-30’s” son bestiales) y la llegada hasta el bar de debajo de casa justo con el coche (“ponme una caña que vengo roto y de un tirón desde Madrid”) (me encanta bacilarle a mi camarero argentino favorito, jejeje).
Algunas cosas curiosas de ambos viajes, que tanto Diana, como yo solo pudimos constatar (escribiremos un libro algún día) son:
Incluso en Bayona, cerca de la frontera con España, indican en la autopista que vas en dirección París. Por supuesto sólo hace falta girar 180º y recorrer los casi 600 Km. De vuelta, pero al parecer eso para los franceses da igual. De hecho, el dicho “todos los caminos van a Roma” se interpreta aquí como “todas las carreteras van a París”.
Y al contrario: Cuando subes desde España a París en las carreteras del País Vasco la única indicación que hay es la de “Francia… x Km”. Es decir, amig@s si venís en coche no busquéis indicaciones de “Bayona, salida 4” o “Burdeos, gire en la siguiente a la derecha…”. No. Para los españoles el cruzar la frontera significa cruzar a Francia como un concepto que incluye el todo…. Es decir… podríamos estar cruzando desde San Sebastián a la isla de La Martinica… y no habría problemas, porque en los carteles nos han indicado que estamos cruzando a Francia….
Otra cosa de la que nos dimos cuenta es que somos capaces de coger un coche en París, cruzar Francia, atravesar media España, con hambre, sueño, nervios… ¡¡¡para llegar a Madrid y perdernos en las inmensas obras de la capital!!! Si amig@s. Madrid crece a un ritmo tan grande y rápido que cuando nos perdimos en San Chinarro no había ni una sola indicación sobre cómo salir a la M-30, cómo volver a la A-1, etc (ponen las casas pero no ponen nada más, jejeje).
Ya podéis deducir que no llegué a tiempo para el examen. El viaje quedó en una anécdota loca (como ya dije “locura” y “estupidez” fueron las palabras más repetidas por gran parte de los Alcarreños) pero ayer, con mi vuelta (tranquila y sosegada) a París demostré que se puede hacer el viaje en coche en 14 horas si la noche anterior has dormido y descansado bien (bueno, esto ya lo demostró Samuel cuando subió el coche, pero mejor dos ejemplos que uno). Eso si, es mejor hacer el viaje acompañado, más que nada para no acabar hablando con el cenicero del coche.
Así que, viendo que en agosto me va a tocar trabajar (días sueltos, pero me toca venir al curro) invito a los que todavía no conocéis París a venir a verme. En coche no son muchas horas de viaje, aunque si queréis hacer lo típico de coger un avión…. Pues también os lo recomiendo, aunque eso si, evitar compañias como Air Comet (el demonio) y Ryanair (dicen que vuelan a París pero el aeropuerto de Beauvais NO ES PARIS).
Yo después de este viaje no tengo mucho planeado, porque tenía un interrail por Alemania en el aire y viendo que tengo que trabajar en agosto he tenido que posponerlo. Eso si, agosto va a ser el mes de “conozca la región de París”. No solo voy a venir al curro días sueltos, sino que voy a venir horas sueltas, así que el resto del tiempo lo dedicaré a conocer Versalles (increíble pero aún no lo conozco) y resto de maravillas que la Ville de Paris nos puede ofrecer.
Por el momento lo que más planeado tengo son los fines de semana. Este fin de semana voy a aprovechar el regalo de cumpleaños de mi prima (curso de cocina francesa) y haré mis pinitos con el regalo de los amiguet@s españoles (libro de cocina “aprende a cocinar sushi fácil, divertido y de forma indolora”). Dentro de dos fines de semana me voy a Eurodisney (si, yo también he caído en el americanismo) para pasar el sábado con mi sobrinito de Zaragoza y como ya he comentado agosto será el mes de los viajes regionales.
¡Ah amig@s! No hay que olvidar nuestra famosa fiesta nacional (14 de julio) que se celebra el lunes que viene. Yo ya estoy un poco de vuelta de las fiestas francesas (no son nada del otro mundo) pero supongo que como siempre cogeré mi cámara de fotos para colgaros alguna instantánea. Ellos celebran el día de la Bastilla, pero nosotros ya celebramos nuestro 2 de mayo, así que trataré de ser un fotógrafo imparcial para daros una imagen de las cosas que ocurren en un día de fiesta nacional en Francia.
Así que amiguit@s, lo dicho: si os apetece venir a visitarme, agosto es un mes genial en París (el único mes en el que la temperatura puede que suba más de 20ºC y puede que algún día incluso no llueva y esté soleado, jejeje). Un abrazo para todos los que he visto en mi corta estancia en España (pocos, porque estáis casi todos de vacaciones, que cabrones). También un abrazo a todos los que no he podido ver, pero que he intentado hablar con ellos por teléfono. Muchos me dejasteis mensajes de voz el viernes por la noche pensando que ya estaba en Guadalajara, aunque claro, no podíais imaginar la aventura que estaba pasando yo el viernes por la noche.
Bueno, besos y abrazos para todos.
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