
Hola amig@s. Algarabías y jolgorios porque ya tengo activada la tarjeta de transportes parisina para las bicicletas públicas, aquí bautizadas como VÉLIB.
El tema consiste en unas bicicletas que el ayuntamiento de París, muy sabiamente, decidió colocar en casi todas las paradas de metro, tren o plazas importantes de la ciudad. Están conectadas a unos bornes magnéticos de tal forma que un sistema permite alquilarlas por medio de una tarjeta de crédito (cosa que hacen muchos turistas) o utilizarlas habitualmente por medio de la tarjeta de transportes (cosa que hacen el resto de personas que habitan en la ciudad).
Pues yo decidí, hace un par de semanas, y visto el solecito que se nos venía encima, no perder mas tiempo y solicité que activaran mi tarjeta de transportes para poder coger estas bicicletas siempre que quisiera. El truco (muy buena idea del ayuntamiento de París, también hay que decirlo) es que la primera media hora que coges la bicicleta es gratis. Con lo cual, la mayoria de los habitantes (y muchos turistas) cogen una bicicleta que dejan a los 29 minutos exactos en otra parada. Si no han llegado al destino al que querían ir esperan unos minutos y vuelven a coger otra bicicleta (y la media hora vuelve a empezar).
París es una ciudad perfecta para este transporte, porque salvo un par de calles empinadas el resto es practicamente llano. Supongo que el sistema que se instaló en Barcelona y creo que también en Sevilla está funcionando, aunque aquí, después de unos meses pasó de ser una idea "rara experimental" del ayuntamiento para convertirse en uno de los medios de transporte preferidos (si es que Europe is different!).
Pues eso amig@s, que ayer al volver a casa por la tarde tenía la carta que confirmaba que mi tarjeta de transportes había sido activada. Así que después de salir de cenas japonesas con Raquel y su hermano intentamos sacar una bicicleta. La cosa funcionó y pudimos dar un pequeño paseo y probar la estabilidad del "jamelgo".
Cosas a mejorar del sistema (del que no me quejo, al contrario, ya tenía ganas de montar de nuevo en ciudad, como añoro a mi Clementina alemana):
- El precio. Se que en otras ciudades es más barato, pero amig@s, esto es París, la ciudad del amor, las ratas con alas (palomas) y el gasto desmesurado.
- El peso del "bicho". Cada bicicleta pesa cerca de 25 Kg. (que se distribuyen casi todos en el manillar, para más INRI). Eso hace muy inestables los giros bruscos (mejor no dar volantazos en plan... mira lo que hacemos en Vallecas... o "pa chulo mi culo").
Cosas a destacar:
- La seriedad del ayuntamiento en este tema. Tiene un equipo de personas que "apatrullan la ciudad" en camiones con remolque, recogiendo las bicicletas defectuosas y substituyéndolas por bicicletas nuevas. Además tienen mapas web de las diferentes paradas en la página de transportes urbanos de París y planean mejorar el sistema dentro de poco para que si por casualidad eliges una bicicleta defectuosa por error puedas informar desde el mismo borne de anclaje, en tiempo real, para que vengan a substituirla.
Pues nada amig@s. Que los próximos que vengais a visitarme quizá tengais que acostumbraros a montar en bici por París el fin de semana. Para empezar este fin de semana mis visitas ya quieren probar "el invento" si el tiempo acompaña.
Que paseis un buen fin de semana. Yo cuelgo fotos de mis visitas culturales con Raquel y de mi casa el lunes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario