25 de marzo de 2008

SEMANA SANTA, HUEVOS VERDES, BICICLETAS Y VISITAS.

Hola amig@s. La Semana Santa ha pasado sin pena ni gloria por Francia y en concreto por París, donde no he tenido ni un solo día de fiesta a excepción de ayer, Lunes de Pascua o Lunes de la Mona en Cataluña. (Aquí tienen Huevos de Pascua de chocolate, parecido).

Pero ya me conoceis, después de una semana de mucho curro en el trabajo, pensando en los cabron… digo en los amig@s que estaban en Las Fallas o tirados en el sofá disfrutando de la Semana Santa llegó el fin de semana, las cenas en los restaurantes japoneses, las visitas al “Bar de Los Calvos” (bar mítico ya entre nosotros, en el que conocen mi nombre, gustos, horarios de ir al toilette, etc, jejeje).

Lástima que ha estado todo el fin de semana lloviendo, con un frío de perros, porque no he podido hacer mucho turismo, aunque si la famosa receta molinesa de LOS HUEVOS VERDES. Hoy no puedo colgaros unas fotos del proceso de cocinar los huevos verdes, pero en cuanto pueda, os hago un monográfico dedicado a este plato típico de Semana Santa en Valhermoso, Fuembellida y parte de la zona sureste de Molina.

Total, que el sábado, los pocos gilipoll… digo españoles que nos habíamos quedado currando en la ciudad de la luz y el amor (y la lluvia) hicimos una cena “a la española y de Semana Santa” improvisando unas “viandejas”.

Después salimos un poco de fiesta por una zona todavía sin explorar por “El Aerolito de Molina” y esa noche nació aquí en París un nuevo mote, un nuevo personaje del APAGARIO y por qué no, un nuevo héroe. Ese sábado por la noche nació “El Almirante Roussin” (que en francés se lee Rusán). El Almirante Roussin es la calle en la que yo vivo en París, en el distrito 15 y el héroe nació porque a mitad de la noche (española) o final de la noche (francesa) (vamos, las 2 de la noche aquí y allí) cuando nos echaron del último bar, viendo el AEROLITO que no encontraba el autobús nocturno que iba directo a su casa se le encendió una pequeña bombilla como sólo a los de Molina se nos enciende.

Encontrándose el Aerolito desesperado, sus ojos repararon en una ristra de bicicletas públicas, y recordó (ruido de cerebro chirriando) que él ya tenía activado el abono de transportes para coger dichas bicicletas.

Así que no se le ocurrió otro plan mejor que coger una bicicleta y encaminarse, cruzando media ciudad, hacia casa. El problema llega ahora. Si los de Molina (y en concreto el Aerolito/Apagario) es dado a perderse caminando en una ciudad como Soria… imaginaros que puede pasar montado en bicicleta en una ciudad como París.

Milagrosamente, mi sentido apa-arácnido impidió que me perdiera (que me perdiera mucho) pero no impidió que yendo camino de casa, ya casi a punto de llegar, y utilizando el carril taxi/bus de está grandiosa ciudad un taxi intentara atropellarme por el mero hecho de divertir a su ocupante y conseguir “puntos turiocio” para sus próximas vacaciones. El Apagario, que es un tío de recursos, viendo la situación decidió girar bruscamente y evitar el morro del Mercedes, pero no pudo evitar el bordillo de 50 cm que existe en algunas de las rues parisinas.
Tranquilos amig@s. Estoy bien. Solo fue una ligera caída, algún raspón en una rodilla y el orgullo de ciclista herido, pero entonces apareció desde dentro un juramento en francés, de esos de “juro por esta tierra…” y un nuevo héroe (El Almirante Roussin) nació de la suciedad de la acera.

No. No perseguí al taxi para darle lo suyo y lo del ocupante (en mis tiempos mozos y con una bici que no pese 25 Kg quizá) pero decidí que “donde fueres…”. Aquí ni dios (ni conductores ni peatones) respetan las reglas, así que a partir de ahora nace el Almirante Roussin, que los días pares va a respetar (y hacer que respeten por las malas o por las malas) las reglas y los días impares va a saltarse todas las reglas de circulación posibles.

Pero cambiando de tema… el domingo, ya casi recuperado de magulladuras, esperé a mi última visita del mes (Danielle, desde Colonia) haciendo “visitas de café” a los gilipoll… digo los españoles que seguíamos en la ciudad (gracias Gemma por el café).

Y ayer volví a salir, bajo la lluvia y el frío, de turismo con Danielle para ver ni más ni menos que uno de los cementerios con más famosos por metro cuadrado de París (Cimentiere de Montparnasse) donde se encuentra enterrado entre otros Julio Cortazar. (También Sastre, Citröen y Moliere, pero a esos los conocen menos).

Por último, no se puede terminar un día de fiesta y vacaciones sin cenar en un restaurante japonés. Aquí ya se está convirtiendo en una tradición “a la española”, asi que anoche tuvimos de nuevo cenita japonesa amenizada por el relato vacacionil de los que ayer volvieron de Semana Santa (vamos, los cabron… digo los amig@s que si que tenían vacaciones españolas).

Asi que por arte de magia del calendario vacacional francés, ahora me encuentro con que en abril hay un par de semanas de vacaciones en las que el labo cierra pero a pesar de todo yo tengo que venir (eso ya lo hice en Lilly y no me parece la solución más justa, la verdad). Y después tenemos el famoso mes francés de mayo, con miles y miles y miles de puentes, en los que si logras trabajar una semana entera creo que te sacan en un programa de esos estilo “las tardes con Patricia” para que cuentes tu caso excepcional.

Pero a pesar de todo yo sigo de guía turístico (cuando el trabajo lo permite) hasta el jueves con Danielle. Después se que me sentiré de nuevo sólo, pero bueno, a todos los que habeis estado en mi casa en marzo (Raquel, Juanma, Samuel y Danielle) va por delante el “mil gracias” por venir a hacerme compañía.

Y a los valhermosin@s... ¿Qué os puedo decir? Mi hermana me ha contado la reunión celebrada esta Semana Santa, que sepáis que yo también os he echado de menos a todos y que si queréis venir por París estáis invitados.
Bueno amig@s. Feliz semana esta que comienza (al menos aquí en París) y tener cuidado si montáis en bici. BESOS Y ABRAZOS.

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