10 de marzo de 2008

Tenía que pasar (resumen del fin de semana)

Bueno amig@s, en primer lugar enhorabuena a los ganadores, mejor suerte la próxima vez a los menos ganadores y "virgencita que nos quedemos como estamos" para todos en general. (Más vale malo conocido...).
El caso es que tenía que pasar. Basta que hiciera buen tiempo, que yo solicitara la tarjeta para las bicicletas y que encima reciba visita turística para que el tiempo cambie radicalmente y estemos inmersos desde anoche en un temporal de lluvia y vientos huracanados. Venir al labo esta mañana ha sido una tarea de titanes, más por el viento que por el sueño, pero al final he llegado para descubrir que como todo buen seguidor de los "preceptos de Murphy" la calefacción del edificio ha sido "apagada misteriosamente" justo el lunes que más mojado y healdo llego al curro.
El fin de semana me ha traído de nuevo el "París turístico" ya que he tenido tiempo para acompañar a Raquel y Juamma a varios museos y plazas típicas de la ciudad. Y la verdad es que el sábado hizo un día muy bueno, que invitaba a pasear por el bouelevard de Saint Germain hasta llegar al barrio latino.
Pero el domingo comenzó ya nublado, y esperó a que yo bajara a la calle a comprar el periódico y "los churros franceses de domingo" para soltarme encima el primer chaparrón del día. (Como veis sigo siendo un Rodriguez).
Así que fieles a la tradición molinesa (¿lluvia?... ¿eso que es lo que es?) decidimos salir de casa a media mañana (si, habiamos ido la noche anterior de cena y de reunión social al bar de Los Calvos) para visitar un par de museos. La verdad es que este fin de semana he visto más museos que en todo el tiempo que llevo aquí en París, cosa que tiene sus cosas buenas (me culturizo) y sus cosas malas (demasiada información de golpe, jeje).
A media tarde (eso de las 3, aquí) ya teníamos más hambre que los patos de Manolo (si lo dice mi amiga Laura de aquí de París es que esta expresión existe...) y nos fuimos a por unos crêpes. Después decidimos intentar asaltar la fortaleza del Pompidou, y como buenos españoles pululamos por su hall diciendo eso de "pero que moderno es esto" hasta que comprendimos que también podíamos subir a admirar las vistas a la última planta del edificio sin tener que pagar nada.
Justo en ese momento asistimos a uno de los atardeceres más bonitos sobre las cúpulas, torres y tejados de París, y como no, no hicimos ninguna fotografía, porque según dice la regla 34 de Murphy, "si quieres ver paisajes inolvidables sal de casa sin tu cámara de fotos".
Pero bueno, la tarde acabó como había empezado el fin de semana, cenando en un restaurante japones, aunque el viernes tuvimos la oportunidad de probar un restaurnte-barbacoa coreano. (variedad a tope).
Y hoy, con el comienzo de una nueva semana prometo (puedo prometer y prometo) que mañana os colgaré unas fotos del fin de semana y de mi casa, porque esta noche voy a organizar un poco las carpetas que tengo y a pedirle a Raquel alguna foto prestada.
Así que... que no decaiga vuestra esperanza, pues mañana contemplaréis atónitos el duplex en que se ha convertido mi hogar francés.
Bueno chic@s. Muchos abrazos y besos a todos, y como dice el refrán (no sé si del sabio o no...) "buenas noches y buena suerte" (¿qué se podía esperar de una campaña basada en "merengues", "ballenatos" y "niñas con bonobus"? si es que nos lo buscamos nosotros mismos...).
¡Ah! Y no os quejeis que podía ser peor... podía ser un Sarkozy, su hijo y su "nueva mama" dando el cante.

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