Hola amguit@s. Imaginar un rebaño de ovejas. Sólo saben balar, comer y cagar en cualquier lugar. Están diseñadas para eso, a parte, por supuesto, de para dar alimento a los humanos que las “cultivan”.
Imaginemos ahora, con un poco de esfuerzo, que existiera un pueblo de personas hipócritas. Pensad en las personas más hipócritas que hayáis conocido, y añadirles un poco más de hipocresía. Personas que aceptan (cada una de ellas) su fallos y defectos como algo que “el resto” debe respetar, pero en cambio, no aceptan la libertad del resto de las personas. Cada persona hipócrita acepta como “bien” su fallos, defectos y personalidad, pero no el del resto de personas que habitan a su alrededor, sean del mismo género (hipócritas) o no.
Que duro sería un mundo así, ¿verdad? Bueno, pues ahora quiero que tratéis de imaginar una mezcla de ambas cosas que he descrito anteriormente: Elijamos primero un continente: “un ser humano”. Después elijamos un contenido, mezcla de las dos descripciones: “una oveja y un ser hipócrita”.
Hagamos un ejercicio de imaginación…. Un ser humano que solo sabe balar, hacer ruido, comer, cagarse en cualquier lugar, que es capaz de aceptar todas esas cosas que le definen, pero no consiente que “el humano-oveja” que tiene a su lado (un humano normal) bale, cague o haga ruido a su lado.
¿Imagináis qué difícil sería vivir en un mundo así? ¿Un mundo en el que “la oveja” que vive a tu lado pudiera hacer todo lo que le viene en gana, y en cambio no permitiera que tu te expresaras como humano-oveja?
Seguramente, si un mundo así existiera (pensar que por ahora estamos imaginando…) habría muchas personas-ovejas que decidieran “aislar” a esas ovejas-personas tan hipócritas en una única granja. Reunirlas a todas, juntarlas a todas, y tratar de aislarlas del resto de las personas-ovejas que día a día intentaran llevar una vida normal. Rodearían la granja de carteles con advertencias, avisarían a cualquiera que pretendiera entrar en la granja, y tratarían de mantener a las ovejas-personas ailadas.
Claro, esa granja sería un lugar “inhabitable”. Imaginar todas esas ovejas-personas, cada una inmersa en su propio mundo, no solo ajena, sino agresiva respecto al mundo del resto de personas-ovejas (las normales que viven fuera de la granja) y de ovejas-personas (las que viven en la granja).
Que duro sería si existiera un mundo así ¿verdad?
Amig@s, quizá algún día algún humano-oveja pierda la venda que le cubre los ojos y vea que se encuentra atrapado en esa granja de ovejas-humanos. Quizá todo lo que os he explicado podría llegar a pasar algún día. Quizá ya haya pasado. Quizá lo que os he contado sea sólo un cuento para ayudar a los niños a crecer, o quizá no sea tan sólo un cuento….. quizá.
En cualquier caso, si alguna vez os tropezáis con una granja de ovejas-humanos y comprendéis lo que allí dentro ocurre…. Acordaros de esta historia. Quizá os encontréis bien y a gusto en la granja. O quizá sintáis la necesidad de escapar, huir lo más lejos posible y olvidar. Olvidar el mal que algunas ovejas-personas encierran en su interior, la hipocresía, la falsedad y por resumir.. la incongruencia de sus actos y pensamientos…. De su “vida” (si es que podemos llamar “vida” a lo que las ovejas “viven”).
Amig@s.... La regresión hipnótica ha terminado. Podéis dejar de imaginar y volver cada uno a vuestra vida normal. Pero quizá, si esta historia os ha gustado, la próxima vez que interactuéis con otras personas-ovejas pensaréis antes de nada en si vuestros actos, vuestras opiniones y vuestro estilo de vida valen más que los de la persona-oveja que tenéis enfrente. Quizá, si sois personas-ovejas respetéis a aquellos que tenéis enfrente. Quizá si sois ovejas-personas no los respetéis…. Es cuestión de pensarlo dos veces antes de abrir la boca….
De todas formas…. ¿os imagináis que existiera una granja/país/mundo como el que os he contado?....
Amig@s, quizá ser una oveja es inevitable, pero siempre se puede evitar la hipocresía utilizando dos cosas: el cerebro, y eso que mi abuelo llamaba “tener dos dedos de frente”.
Buen comienzo de semana. Y como decía también mi abuelo… “A buen entendedor pocas palabras bastan”.
Posdata: En homenaje a los fieles de “Sara Mago”, escritora portuguesa, según la insigne Esperanza Aguirre.
Imaginemos ahora, con un poco de esfuerzo, que existiera un pueblo de personas hipócritas. Pensad en las personas más hipócritas que hayáis conocido, y añadirles un poco más de hipocresía. Personas que aceptan (cada una de ellas) su fallos y defectos como algo que “el resto” debe respetar, pero en cambio, no aceptan la libertad del resto de las personas. Cada persona hipócrita acepta como “bien” su fallos, defectos y personalidad, pero no el del resto de personas que habitan a su alrededor, sean del mismo género (hipócritas) o no.
Que duro sería un mundo así, ¿verdad? Bueno, pues ahora quiero que tratéis de imaginar una mezcla de ambas cosas que he descrito anteriormente: Elijamos primero un continente: “un ser humano”. Después elijamos un contenido, mezcla de las dos descripciones: “una oveja y un ser hipócrita”.
Hagamos un ejercicio de imaginación…. Un ser humano que solo sabe balar, hacer ruido, comer, cagarse en cualquier lugar, que es capaz de aceptar todas esas cosas que le definen, pero no consiente que “el humano-oveja” que tiene a su lado (un humano normal) bale, cague o haga ruido a su lado.
¿Imagináis qué difícil sería vivir en un mundo así? ¿Un mundo en el que “la oveja” que vive a tu lado pudiera hacer todo lo que le viene en gana, y en cambio no permitiera que tu te expresaras como humano-oveja?
Seguramente, si un mundo así existiera (pensar que por ahora estamos imaginando…) habría muchas personas-ovejas que decidieran “aislar” a esas ovejas-personas tan hipócritas en una única granja. Reunirlas a todas, juntarlas a todas, y tratar de aislarlas del resto de las personas-ovejas que día a día intentaran llevar una vida normal. Rodearían la granja de carteles con advertencias, avisarían a cualquiera que pretendiera entrar en la granja, y tratarían de mantener a las ovejas-personas ailadas.
Claro, esa granja sería un lugar “inhabitable”. Imaginar todas esas ovejas-personas, cada una inmersa en su propio mundo, no solo ajena, sino agresiva respecto al mundo del resto de personas-ovejas (las normales que viven fuera de la granja) y de ovejas-personas (las que viven en la granja).
Que duro sería si existiera un mundo así ¿verdad?
Amig@s, quizá algún día algún humano-oveja pierda la venda que le cubre los ojos y vea que se encuentra atrapado en esa granja de ovejas-humanos. Quizá todo lo que os he explicado podría llegar a pasar algún día. Quizá ya haya pasado. Quizá lo que os he contado sea sólo un cuento para ayudar a los niños a crecer, o quizá no sea tan sólo un cuento….. quizá.
En cualquier caso, si alguna vez os tropezáis con una granja de ovejas-humanos y comprendéis lo que allí dentro ocurre…. Acordaros de esta historia. Quizá os encontréis bien y a gusto en la granja. O quizá sintáis la necesidad de escapar, huir lo más lejos posible y olvidar. Olvidar el mal que algunas ovejas-personas encierran en su interior, la hipocresía, la falsedad y por resumir.. la incongruencia de sus actos y pensamientos…. De su “vida” (si es que podemos llamar “vida” a lo que las ovejas “viven”).
Amig@s.... La regresión hipnótica ha terminado. Podéis dejar de imaginar y volver cada uno a vuestra vida normal. Pero quizá, si esta historia os ha gustado, la próxima vez que interactuéis con otras personas-ovejas pensaréis antes de nada en si vuestros actos, vuestras opiniones y vuestro estilo de vida valen más que los de la persona-oveja que tenéis enfrente. Quizá, si sois personas-ovejas respetéis a aquellos que tenéis enfrente. Quizá si sois ovejas-personas no los respetéis…. Es cuestión de pensarlo dos veces antes de abrir la boca….
De todas formas…. ¿os imagináis que existiera una granja/país/mundo como el que os he contado?....
Amig@s, quizá ser una oveja es inevitable, pero siempre se puede evitar la hipocresía utilizando dos cosas: el cerebro, y eso que mi abuelo llamaba “tener dos dedos de frente”.
Buen comienzo de semana. Y como decía también mi abuelo… “A buen entendedor pocas palabras bastan”.
Posdata: En homenaje a los fieles de “Sara Mago”, escritora portuguesa, según la insigne Esperanza Aguirre.
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