9 de septiembre de 2008

Para los muy frikies (mi pobre corazón en Fa#)

Hola chavales. Anoche llegó Jon después de su pulular por medio mundo (Sudan, Italia, Irlanda y como no, Horche, pequeño pueblo de Guadalajara).
Como teníamos mucho que hablar, contar y tocar (si, lo primero que agarró al llegar a casa fue el instrumento). (Me refiero a Sophie, la guitarra) pues después de la cena típica que se ofrece a todo viajero cuando llega a mi casa (¿bajamos al chino o al italiano?) y del paseo por el parquecillo debajo de casa (está preciosa la Torre Eiffel, ¿no?) pues nos echamos unos refresquillos "pal pechín" en el bar debajo de casa y hablamos de todas nuestras experiencias (las vitales, claro) de estos meses pasados.
Todos los que han pasado por mi duplex estos meses saben que yo, cuando me acuesto puedo seguir hablando, hasta que dejo de hablar, momento que suele indicar que me he quedado dormido (suele ser lo lógico, pero en mi caso el cambio de estado suele ocurrir en cuestión de décimas, lo que asusta a los invitados un poco). Pues eso ocurrió anoche, que de tanto hablar me quedé dormido....
Así que esta mañana, después de dejar al invitado con un plano de la ciudad, un callejero y unas galletitas para desayunar me he venido para el laboratorio.
Ayer comencé también con el papeleo que supone aquí en Francia dejar el apartamento. Resulta que aquí para dejar el apartamento no solo piden "una firmita aquí" sino que solicitan una carta certificada mandada por correo avisando que "vas a dejar el apartamento" (señora, pero si se lo estoy diciendo a la cara), una radiografía dental, un examen psicológico (¿dejar el apartamento... estás loco?) y una nota de tu profesor de sociales.
Pero bueno, eso me da hoy la excusa perfecta para poder escaparme del laboratorio justo después de comer. Con la excusa de que "tengo que ir a correos a enviar la carta diciendo lo mismo que le dije ayer a mi casera a la cara" podré salir hoy a eso de las 3 para estar a las 4 en la puerta del duplex.
Enviar la carta será cuestión de 5 minutos, y después tendré toda la tarde libre para "salir a jugar" con Jon.
En otras circustancias llevaría a Jon a visitar cualquier cosa típica de París, ya sabeis, esas cosas típicas "engaña-turistas" como Notre-Dame, la Torre Eiffel, el Sacré Coeur, las casas colgadas de París etc. Pero hoy, como todos ya estaréis cansados de leer es una tarde especial.
Hoy nos toca una de las cosas típicas que hacemos dos tíos como Jon y yo cuando nos juntamos, frikies musicales a más no poder. Hoy toca el concierto de Coldplay.
Así que pasaremos la tarde preparando bocatas, a la antigua usanza, hablando de música, escuchando música, y por supuesto, asistiendo al concierto de Coldplay que está noche hay en París (Gwyneth, te esperamos a la hora fijada en el sitio fijado).
Pero no os creáis. La cosa ya comenzó ayer. Dos frikies como nosotros lo primero que hicieron después de saludarse fue discutir sobre los próximos proyectos musicales. Jon está montando junto con Gonzalito (un saludo, no se si me lees) un pequeño estudio de composición y grabación "a las afueras de Guada" y yo ya me he ofrecido (de cabeza) para ayudar,tocar, dar mi opinión o por lo menos llevar los cafés si ellos me dejan. (A mi apuntarme a un bombardeo).
Así que lo más seguro es que mis primeros días de octubre en España (y Guada) se dividan en decir hola a la familia y amigos, y pasar el resto del día (unas 23 horas) metido en el estudio para ver "qué podemos sacar potable".
De todas formas, cuando dos panaderos se encuentran no pueden esperar dos meses para charlar sobre el pan, así que anoche ya tuvimos nuestra pequeña discusión sobre música, sobre la filosofía de la música (que si, que os digo que somos muy frikies) y sobre si los Beatles ganarían a los Stones en una pelea con bastones de goma-espuma.
Cuando la conversación ya degeneraba, Jon mostró un pequeño obsequio, una edición de importación del single CLOCKS editado en japón (si, viene todo en japones) que me hizo una ilusión bárbara, solo comparable a la botella de limonchelo que se trajo Dani en su última visita a París (saludos a Dani que me estará leyendo).
Así que amiguit@s, hoy va a ser tarde de hombres (un poquito gays) y mañana ya tendremos tiempo para hacer turismo por una ciudad que está un poquito sobrevalorada.
Desde París, contando las horas, se despide el Apagario (hoy uso mi nombre artístico porque me siento flex). Un abrazo a todos, y quiero pedir perdón por adelantado por la entrada del blog de mañana... será un poco triste, pero no lo tengáis en cuenta, estaré con la depresión post-concierto que todo músico frustrado siente alguna vez. (soy una mierda como músico, bla bla bla... ya sabeis).
Besos a todos.

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