“Volar es fácil, sólo hay que saltar de un precipicio y fallar….” Es una de las frases que se me quedaron grabadas a fuego de un buen libro, que muchos conocéis (porque ya me conocéis a mi) llamado “La Guía del Autoestopista Espacial” (The Hichhiker’s Guide to the Galaxy en inglés).
Soy un admirador del humor inglés. No es que me viera de pequeño los capítulos de Benny Hill, pero si que he leído bastantes libros de esos ácidos. El Autoestopista Espacial, una trilogía de cinco libros, como la definió el autor (un ex-Monty Python) es uno de mis favoritos, y ahora, después de mi estancia en una pequeña región irreducible para las tropas francesas (París) otro de esos libros se está convirtiendo en un libro más de cama. Se llama: A Year in the Merde.
Total, que cuando estoy deprimido y todo se viene encima trato de recordar alguno de los “mantras” ingleses de esos libros que voy coleccionando.
Y de verdad que en esta etapa final de la estancia en París necesito decirme esos mantras a menudo. Esta semana, las “visitas tuteladas” de mi apartamento han provocado más de una úlcera a mi frágil salud (física y mental también). La cosa comenzó cuando avisé a la agencia del alquiler de la fecha en la que quería dejar el apartamento. Aún me queda un mes (que por supuesto he pagado) de estancia en “El Duplex” pero a los dos días de avisar en la agencia me llegó una carta con dos cosas muy sencillas:
- Primero: Deje bien limpio, y tal y como se le entregó el apartamento.
- Segundo: En el punto X del contrato de alquiler viene estipulado que está obligado a permitir 2 horas diarias de visitas a su apartamento durante los días laborables.
Por mucho que revisé el contrato no encontré el tal punto X…. pero como no quiero disgustar a los “señores” de la agencia no me negué a que realizaran visitas (de uno en uno) avisándome el día anterior, dándome la posibilidad de negarme, si el duplex estaba muy sucio o si tenía escondidas a dos mulatas en el armario (a todos nos a pasado alguna vez) y asegurándome que la persona de la agencia estaría siempre presente para evitar que desvalijaran mi casa.
Así que la mujer encargada de mi dossier organizó la primera visita para este miércoles pasado. Pero no contentos con esto, alguien más de la agencia me llamó para pedirme permiso y colocar un cartel de esos de “se alquila” en una de las ventanas de mi duplex. Yo al principio le dije que la que se encargaba de mi dossier era otra persona, que fuera con ella cuando visitaran el apartamento (el miércoles). El señor (por denominarlo de alguna forma) se empeñó en que él solo quería colgar un cartel, y que podía ir esa misma tarde.
Yo le contesté lo mismo (no veo bien que vaya hoy a mi casa sin estar yo presente, además de que su compañera va mañana…).
El tipejo (esto le va mejor) me dijo que su intención era poner un cartel, acción que dura 5 minutos y que no requiere supervisión de sus compañeros ni de nadie. Yo, echando humo por la cabeza mientras sujetaba el teléfono…. Le volví a repetir un poco menos amablemente que no me parecía bien que alguien entrara en MI CASA tan solo para entrar un cartel, a lo que él respondió con un toque de esos de “jo, venga, vaaaaa…”.
Como veía que era imposible razonar con él (imposible razonar con un francés que utiliza la frase de “jo venga vaaaa…”) le dije en uno de esos tonos de pocos amigos y con cierto sabor a “me estás tocando los huevos” eso de “si usted cree necesario e imperativo de primer orden entrar en mi casa a colocar un cartel porque piensa que se va a acabar el mundo pasado mañana….. haga usted lo que le salga de los….”.
Y si, si. El tío lo hizo. Nada más escuchar mi frase acabada por “….jones” el tipejo me colgó y cuando llegué a casa descubrí no sólo un cartel colgado de mi ventana, sino un anuncio enorme, de doble pliegue, que tapona casi todo el balcón, privándome de casi toda la luz que recibe mi duplex (es coqueto, pero es un primero, le llega poca luz).
Cuando vi el cartél comprendí dos cosas:
- Primero: Medio París tiene llaves de mi casa.
- Segundo: Me están tomando por el pito del sereno. (Aquí recordé la canción de Dario Franco, jugador hace varios años del Real Zaragoza… y que cantaré a petición de los lectores en horario no infantil, porque incluye las palabras “chapa”, “culo” y el verbo “joder” en su más amplio sentido sexual).
Qué cojones, la recuerdo ahora:
Me llamo Dario Franco
Y vengo de Buenos Aires
Y llevo una chapa en el culo porque a mi no me jode nadie
A mi no me jode nadie
A mi no me jode nadie
Y en esta puta calle maricón el que no bote
Maricón…. El que no bote…. (bis).
Pues eso, que he decidido que para un mes que me queda, si hay que morir, moriremos matando (algunos creen que esto viene del famoso comic de los espartanos, o de la peli “300”, pero los de Molina ya moríamos matando hace muchos muchos años… que yo recuerde…. Casi 20…).
Total que la estrategia militar ha sido diseñada del siguiente modo:
Punto 1: proceder a la retirada inmediata del cartel “tapaluzdelsol” y esconderlo en el cuarto trastero que venía incluido con el alquiler del duplex (como la casa de Barbie, es de coqueto el duplex…).
Punto 2: Negarme a más visitas, viendo que ayer miércoles, cuando volví a casa a comprobar si todo estaba en su sitio encontré la puerta sin cerrar con llave (tía, vale que quieras enseñar el duplex, pero yo SIGO VIVIENDO EN ÉL y si me roban va a ser culpa tuya, cabr…) y encontré todas las luces del apartamento dadas (cabr… hija de tu put…. Que el que paga la factura soy yo, mecagüentostusmuert….).
Punto 3: (y este tiene tela y viene con historia)…. No pagar 53 euros que el gobierno de Nicolás Sarkozy y su Seguridad Social me reclaman (2 avisos que me han dado por carta los cabr…).
Resulta que cuando hice las pruebas de la “alergia-infección mortal de lepra” a algún chupa tintas se le olvidó cobrarme 53 euros que valían dichas pruebas. Eso fue en Abril/Mayo. Yo me di cuenta pero me callé como una perra, porque chic@s, que eran 53 euros de unas pruebas que habían salido “inconclusas”.
La primera carta que me llegó fue en agosto. Decía algo así como: “no abonó unos servicios, blabla… agradeceríamos que los abonara con un cheque blabla… si ya lo ha hecho por favor díganoslo blabla…”.
La carta, cosa rara, llego como una carta normal, ni un mísero cartero haciéndome firmar nada, ni un enviado de la Seguridad Social… nada…. Así que como el hombre molinés es malicioso por naturaleza, dije eso de “ups” mientras rompía varias veces la carta (con nocturnidad y alevosía) y la escondía en el fondo del cubo de basura de mi barrio.
La segunda carta ha llegado esta semana…. Y vamos, lo mismo. Ni una triste frase de “le vamos a embargar el grifo de la ducha, que es lo que equivale a 53 euros”, ni un mísero cartero que me haga firmar nada…. (curioso, hay huelga de carteros en París y aún así la carta ha llegado…puto esquirol…). Así que esta segunda carta se ha reunido con la primera en el fondo más oscuro del cubo de basura (y que gusto da el romper una carta oficial de esas).
Si alguien viene pidiendo cuentas…. “Yo no he recibido nada, soy extranjero pero no tonto, y si quiere puede registrar la carpeta con todas las cartas importantes que recibo… a ver si encuentra usted el aviso de no se qué del que me habla”.
Así que amig@s, ya me veis (mejor, me leéis). A 3 semanas y estoy decidido a palmarla aquí causando el mayor número de bajas que pueda (se van a cagar los hombres/bomba de HAMAS). Puede que muera en el intento y no llegue a España. Puede que llegue sin la fianza que entregué a los caseros, por negarme a que la agencia del alquiler me desahucie un mes antes de lo previsto, y con todos mis recibos del alquiler pagados…. Pero lo que si os puedo decir es que cuando todo parece perdido, y pienso que es mejor abandonar…. No llamo al Equipo A…. solo pienso en uno de mis mantras de humor inglés, en colgarme una ristra de explosivos y entrar en la agencia del alquiler diciendo eso de “sorpresa”…. Y de repente la sonrisa vuelve a aparecer en mis labios.
Desde el frente, haciendo guerra de guerrillas (sucia y por detrás, lo que más me gusta) se despide el ALMIRANTE ROUSSIN, que cada vez añora más volver a ser el AEROLITO DE MOLINA o APAGARIO por todos conocido.
Chaval@s, un beso muy fuerte, y si muero en la batalla, recordarme cada 2 de Mayo (y abajo los napoleonistas).
Soy un admirador del humor inglés. No es que me viera de pequeño los capítulos de Benny Hill, pero si que he leído bastantes libros de esos ácidos. El Autoestopista Espacial, una trilogía de cinco libros, como la definió el autor (un ex-Monty Python) es uno de mis favoritos, y ahora, después de mi estancia en una pequeña región irreducible para las tropas francesas (París) otro de esos libros se está convirtiendo en un libro más de cama. Se llama: A Year in the Merde.
Total, que cuando estoy deprimido y todo se viene encima trato de recordar alguno de los “mantras” ingleses de esos libros que voy coleccionando.
Y de verdad que en esta etapa final de la estancia en París necesito decirme esos mantras a menudo. Esta semana, las “visitas tuteladas” de mi apartamento han provocado más de una úlcera a mi frágil salud (física y mental también). La cosa comenzó cuando avisé a la agencia del alquiler de la fecha en la que quería dejar el apartamento. Aún me queda un mes (que por supuesto he pagado) de estancia en “El Duplex” pero a los dos días de avisar en la agencia me llegó una carta con dos cosas muy sencillas:
- Primero: Deje bien limpio, y tal y como se le entregó el apartamento.
- Segundo: En el punto X del contrato de alquiler viene estipulado que está obligado a permitir 2 horas diarias de visitas a su apartamento durante los días laborables.
Por mucho que revisé el contrato no encontré el tal punto X…. pero como no quiero disgustar a los “señores” de la agencia no me negué a que realizaran visitas (de uno en uno) avisándome el día anterior, dándome la posibilidad de negarme, si el duplex estaba muy sucio o si tenía escondidas a dos mulatas en el armario (a todos nos a pasado alguna vez) y asegurándome que la persona de la agencia estaría siempre presente para evitar que desvalijaran mi casa.
Así que la mujer encargada de mi dossier organizó la primera visita para este miércoles pasado. Pero no contentos con esto, alguien más de la agencia me llamó para pedirme permiso y colocar un cartel de esos de “se alquila” en una de las ventanas de mi duplex. Yo al principio le dije que la que se encargaba de mi dossier era otra persona, que fuera con ella cuando visitaran el apartamento (el miércoles). El señor (por denominarlo de alguna forma) se empeñó en que él solo quería colgar un cartel, y que podía ir esa misma tarde.
Yo le contesté lo mismo (no veo bien que vaya hoy a mi casa sin estar yo presente, además de que su compañera va mañana…).
El tipejo (esto le va mejor) me dijo que su intención era poner un cartel, acción que dura 5 minutos y que no requiere supervisión de sus compañeros ni de nadie. Yo, echando humo por la cabeza mientras sujetaba el teléfono…. Le volví a repetir un poco menos amablemente que no me parecía bien que alguien entrara en MI CASA tan solo para entrar un cartel, a lo que él respondió con un toque de esos de “jo, venga, vaaaaa…”.
Como veía que era imposible razonar con él (imposible razonar con un francés que utiliza la frase de “jo venga vaaaa…”) le dije en uno de esos tonos de pocos amigos y con cierto sabor a “me estás tocando los huevos” eso de “si usted cree necesario e imperativo de primer orden entrar en mi casa a colocar un cartel porque piensa que se va a acabar el mundo pasado mañana….. haga usted lo que le salga de los….”.
Y si, si. El tío lo hizo. Nada más escuchar mi frase acabada por “….jones” el tipejo me colgó y cuando llegué a casa descubrí no sólo un cartel colgado de mi ventana, sino un anuncio enorme, de doble pliegue, que tapona casi todo el balcón, privándome de casi toda la luz que recibe mi duplex (es coqueto, pero es un primero, le llega poca luz).
Cuando vi el cartél comprendí dos cosas:
- Primero: Medio París tiene llaves de mi casa.
- Segundo: Me están tomando por el pito del sereno. (Aquí recordé la canción de Dario Franco, jugador hace varios años del Real Zaragoza… y que cantaré a petición de los lectores en horario no infantil, porque incluye las palabras “chapa”, “culo” y el verbo “joder” en su más amplio sentido sexual).
Qué cojones, la recuerdo ahora:
Me llamo Dario Franco
Y vengo de Buenos Aires
Y llevo una chapa en el culo porque a mi no me jode nadie
A mi no me jode nadie
A mi no me jode nadie
Y en esta puta calle maricón el que no bote
Maricón…. El que no bote…. (bis).
Pues eso, que he decidido que para un mes que me queda, si hay que morir, moriremos matando (algunos creen que esto viene del famoso comic de los espartanos, o de la peli “300”, pero los de Molina ya moríamos matando hace muchos muchos años… que yo recuerde…. Casi 20…).
Total que la estrategia militar ha sido diseñada del siguiente modo:
Punto 1: proceder a la retirada inmediata del cartel “tapaluzdelsol” y esconderlo en el cuarto trastero que venía incluido con el alquiler del duplex (como la casa de Barbie, es de coqueto el duplex…).
Punto 2: Negarme a más visitas, viendo que ayer miércoles, cuando volví a casa a comprobar si todo estaba en su sitio encontré la puerta sin cerrar con llave (tía, vale que quieras enseñar el duplex, pero yo SIGO VIVIENDO EN ÉL y si me roban va a ser culpa tuya, cabr…) y encontré todas las luces del apartamento dadas (cabr… hija de tu put…. Que el que paga la factura soy yo, mecagüentostusmuert….).
Punto 3: (y este tiene tela y viene con historia)…. No pagar 53 euros que el gobierno de Nicolás Sarkozy y su Seguridad Social me reclaman (2 avisos que me han dado por carta los cabr…).
Resulta que cuando hice las pruebas de la “alergia-infección mortal de lepra” a algún chupa tintas se le olvidó cobrarme 53 euros que valían dichas pruebas. Eso fue en Abril/Mayo. Yo me di cuenta pero me callé como una perra, porque chic@s, que eran 53 euros de unas pruebas que habían salido “inconclusas”.
La primera carta que me llegó fue en agosto. Decía algo así como: “no abonó unos servicios, blabla… agradeceríamos que los abonara con un cheque blabla… si ya lo ha hecho por favor díganoslo blabla…”.
La carta, cosa rara, llego como una carta normal, ni un mísero cartero haciéndome firmar nada, ni un enviado de la Seguridad Social… nada…. Así que como el hombre molinés es malicioso por naturaleza, dije eso de “ups” mientras rompía varias veces la carta (con nocturnidad y alevosía) y la escondía en el fondo del cubo de basura de mi barrio.
La segunda carta ha llegado esta semana…. Y vamos, lo mismo. Ni una triste frase de “le vamos a embargar el grifo de la ducha, que es lo que equivale a 53 euros”, ni un mísero cartero que me haga firmar nada…. (curioso, hay huelga de carteros en París y aún así la carta ha llegado…puto esquirol…). Así que esta segunda carta se ha reunido con la primera en el fondo más oscuro del cubo de basura (y que gusto da el romper una carta oficial de esas).
Si alguien viene pidiendo cuentas…. “Yo no he recibido nada, soy extranjero pero no tonto, y si quiere puede registrar la carpeta con todas las cartas importantes que recibo… a ver si encuentra usted el aviso de no se qué del que me habla”.
Así que amig@s, ya me veis (mejor, me leéis). A 3 semanas y estoy decidido a palmarla aquí causando el mayor número de bajas que pueda (se van a cagar los hombres/bomba de HAMAS). Puede que muera en el intento y no llegue a España. Puede que llegue sin la fianza que entregué a los caseros, por negarme a que la agencia del alquiler me desahucie un mes antes de lo previsto, y con todos mis recibos del alquiler pagados…. Pero lo que si os puedo decir es que cuando todo parece perdido, y pienso que es mejor abandonar…. No llamo al Equipo A…. solo pienso en uno de mis mantras de humor inglés, en colgarme una ristra de explosivos y entrar en la agencia del alquiler diciendo eso de “sorpresa”…. Y de repente la sonrisa vuelve a aparecer en mis labios.
Desde el frente, haciendo guerra de guerrillas (sucia y por detrás, lo que más me gusta) se despide el ALMIRANTE ROUSSIN, que cada vez añora más volver a ser el AEROLITO DE MOLINA o APAGARIO por todos conocido.
Chaval@s, un beso muy fuerte, y si muero en la batalla, recordarme cada 2 de Mayo (y abajo los napoleonistas).
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