27 de octubre de 2007

SI QUE HAY MARCHA EN PARÍS (UN MES DESPUÉS...)


Hola amiguit@s. Esta entrada la tenía escrito ayer para publicarla hoy, pero hoy he decidido cambiarla y escribirla de nuevo después de lo bien que lo pasé anoche. Ah!!! TENGO AMIGUIT@S POR FIN!!!

Os cuento: un amigo de Guadalajara que trabajó aquí en París me dio hace unos días unos teléfonos de gente que está trabajando aquí en la embajada. Yo les llamé el fin de semana pasado pero no tenían planes. Pero ayer a media tarde, estando en el laboratorio me escribieron un mail para salir anoche y conocer alguna zona de bares.

Así que ni corto ni perezoso dije que si (aunque me había levantado a las 7 de la mañana para ir al curro). También había un pequeño problema, yo había quedado con una francesa para hacer un intercambio. Así que ni corto ni perezoso (y lo útil que es este giro lingüístico) le dije a la chica francesa (casi señora de 40 tacos) que si no le importaba salir con u montón de españoles y conocerme al mismo tiempo. Ella dijo que mejor 80 que 8 (pero en francés, claro) y así nos juntamos a las 8 de la noche el grupo más peculiar que yo recuerde, desde aquella vez que junté a alemanes, indios y españoles en el museo del prado (bueno, y algunas que he montado en Alcalá, jeje).

En resumen: Dos chicos españoles (Javi, mi contacto y yo), varias chicas españolas de la embajada, un primo de una de ellas y la novia del primo (de visita y no residentes en París), un argentino, investigador de física cuántica (porque tiene que haber de todo en esta vida) y mi tandem francés.

Y SI amiguit@s, descubrí que en París hay vida después de las 12 de la noche (aunque como no, cara). De hecho, he llegado a mi casa a las 4:30 de la mañana después de coger un “buho” (un bus nocturno) que me ha dado una vuelta impresionante por París (yo me quedé frito después de un rato, pero vamos…).

Salimos por la zona donde está el famoso Molino Rojo de París (y también hay alguna que otra cosa más de color rojo), pero nos centramos en los bares castos y puros donde la cervecita fuera barata. La verdad es que visitamos 3 o 4 y no esta mal, algunos con música en directo. De hecho, en el de la música pude disfrutar de algunas versiones de los OASIS, aunque también tuve que tragarme alguna versión de THE BEATLES. Eso si, me mosqueé mucho cuando pedí una canción de COLDPLAY (mis musos) y me dice el gavacho que para hacer peticiones hay que hacerlo con antelación y a través de la página web del bar (que cosas inventan).

El primer bar fue un espectáculo. Mi primer bar heavy francés me ha dejado sin palabras. Camarero de negro (heavy), clientes de negro (heavys), musica heavy, pero eso era todo. Los clientes disfrutaban tranquilamente de sus copas de vino sentados en cómodas mesas de café (si, un bar heavy al más puro estilo parisino). Mira que yo he visto bares heavys raros (¿te acuerdas Susana del bar de Heidelberg?).

Y en el último bar, en el de las versiones a dos guitarras, cuando ya llevaba una taja de esas de risa floja y gracia salerosa, me atreví a “arrimar cebolleta” al más puro estilo español con una gavacha. Mientras una de las chicas españolas de la embajada distraía al novio de la susodicha, yo la agarré y le dije en mi francés…¿un baile latino? Y le di dos meneos de esos bien dados. Jejeje, casi salimos con los pies por delante del bar, pero por fin interaccioné con franceses (y bien interaccionado, si señor), jajaja.

Así que amiguit@s, ya tengo un par de amiguetes, que me van a ayudar a descubrir poco a poco la ciudad y sus “actividades sociales”. Qué mejor forma de culminar el aniversario del primer mes. Y como una promesa es una promesa: aquí adjunto la foto que prometí. BESOS a todos.

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