Hola amig@s. Ayer fue un día para olvidar. Cuando en París no se tiene mucho dinero y se está harto de pasear solo queda ver si puedes conectarte a la “fantástica” red WIFI del ayuntamiento. Y digo esto porque en ningún parque ni plaza de los que me recorrí pude conectarme a la red. Normalmente lo hago desde una biblioteca cerca de donde estoy alojado, pero resulta que las bibliotecas, al igual que muchos comercios y bancos, cierran los domingos y los lunes (otra cosa que no entiendo de esta ciudad, ¡aquí tienen dos días de descanso!).
Pero qué contaros. Después de estos días me estoy empezando a dar cuenta que los franceses son cuando menos, digámoslo suave para no ofender a nadie… un poco groseros. Ayer, en el enésimo parque al que fui para conectarme a la WIFI intenté sentarme en una mesa de esas de jugar a las cartas que ponen para los viejecitos. Había una chica con su portátil y yo intenté sentarme enfrente para hacer justamente lo mismo. Cuando pregunté (en mi perfecto francés) si estaba libre el sitio… la única respuesta que recibí fue un bufido parecido a eso que hacen los gatos. Me quedé un “pelín” escandalizado ante semejante respuesta de la tipa, hasta que mi reacción fue decirle en un perfecto español para tontos eso de “vaya humor que tenemos hoy, ¿eh?” y me di media vuelta hasta encontrar otra mesa.
Supongo que la tipa no entendería nada y seguiría a lo suyo, pero me salió del alma. Y es que eso de no hablar con nadie en todo el día es un poco duro. Quitando cuando voy a la compra o saludar a algún vecino, el no conocer a nadie aquí se me está haciendo cuesta arriba. Espero que la semana que viene cuando empiece a trabajar en el laboratorio pueda entablar amistad con alguno de los chavalitos jóvenes que están allí.
Pero bueno, no todo van a ser malas noticias. Ya tengo casi confirmada una visita de Adelheid (desde Tübingen) con su chico para el segundo fin de semana de diciembre (justo después del Puente de la Constitución). Para los que no conozcáis a Adelheid, además de amiga, era directora del Coro semiprofesional de Tübingen, profe de varios cursos de Alemán para tontos (digo extranjeros) y una tía de put…
Ah por cierto, no os he contado nada del domingo, cuando me fui a ver el partido de rugby de Argentina a la “tasca” de debajo de casa. (Como única nación hispanohablante que queda viva en el mundial de rugby merece todo mi apoyo y ánimo). Ganaron los Argentinos y ya están en semifinales (se enfrentarán el fin de semana a Sudáfrica). Es increíble aquí lo del rugby, nadie lo diría pero es como si fuera el primer deporte de interés. Es otro de los detalles diferentes a la sociedad española (nos tira más el mus).
Bueno amigos, saludos, abrazos y besos a todos… Espero que lo paséis bien.
9 de octubre de 2007
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